La curiosidad mató al gato al asomarse a Instagram

A pesar de que constantemente se empeñan en lanzarme impactos audiovisuales que quieren vincularme a una generación perdida, tengo que reconocer que estoy en un momento vital en el que me siento más completa que nunca, aunque me falten más cosas que siempre. En esta etapa ligada casi a la treintena, puedo decir que gozo de la suerte de saber qué es lo que no puedo dejar que falte en mi día a día. No estoy hablando de cosas materiales, sino de esos entes abstractos que te alimentan el alma y la mente, que no están sujetos a capitalismos. Me refiero, entre otras cosas, al instinto natural del hombre de querer saber, conocer y experimentar. Porque no hay que darle tregua al refranero español que se cansa de repetir que “la curiosidad mató al gato”.

gato asomado al PC

Este dicho popular, que alude a preguntar demasiado acerca de un tema, fue heredado en el siglo XVI al castellanizar la frase original anglosajona “Care kills a cat”. La traducción textual apunta a la suma cautela que tienen los felinos, su falta de sociabilidad y a su afán de querer resolver sus dudas por sí mismos.

Este ansia de indagar es intrínseca a los humanos desde que el hombre es hombre y el “gato” es un madrileño.

Es necesario remontarnos hasta los tiempos de la Reconquista para desvelar el curioso apodo que reciben las personas nacidas en esta gran urbe.

Allá por el año 1083 el rey Alfonso VI estaba decidido a conquistar Toledo, ciudad más importante de la Península, situada tan sólo a 60 kilómetros de Magerit. El monarca advirtió que Madrid se presentaba como una fortaleza militar en manos de los musulmanes con gran importancia estratégica y táctica. El día de la batalla, un muchacho cristiano, que se había unido a las tropas castellanas, trepó con gran agilidad los muros de la fortaleza, corrió al torreón y cambió la bandera mora por la enseña cristiana. Al ver la hazaña, Alfonso VI exclamó: “Estos madrileños trepan como gatos”. Desde entonces, el término identificó a cualquier persona valiente de Madrid y, posteriormente, se extendió para designar a cualquiera que hubiera nacido en la ciudad.

MURALLA MADRID

Por desgracia, ese momento histórico no pudo ser inmortalizado. De haber sido posible, estoy segura de que la imagen se hubiera alzado con el top ten de “Me gustas” y hubiera corrido como la pólvora por Instagram, red social por excelencia de los curiosos de vidas ajenas en formato foto.

Desde que fuera creada en 2010, esta plataforma, enfocada a los dispositivos móviles (smartphones y tablets), ha revolucionado la manera en que se comparte el día a día en Internet.

Más de 150 millones de personas han sucumbido a formar parte activa de una comunidad virtual que se comunica a través de sacar a relucir ese fotógrafo que todos llevamos dentro.

instagram

Algo tan fácil como hacer una instantánea, aplicarle uno de sus 19 filtros o efectos, ponerle título y etiquetas y compartirla en tiempo real, ha cautivado tanto al usuario anónimo como a los personajes famosos, quienes hacen públicos momentos que, en un tiempo pasado, hubiéramos pagado por ver a través de una rendija.

alcalabuena

(Puerta de Alcalá con diferentes filtros, by Clara Sanz)

Para hacer las delicias de los amantes de la fotografía retro, diversas app gratuitas (Photo Lab, Picsay, Picsart o Photogrid) han salido al mercado como un extra aplicado a las imágenes originales, para convertir el resultado final en una auténtica obra de arte con espíritu amateur.

monta

Collage de fotos de la fuente de Neptuno, Cibeles y la estatua de Colón usando montajes de la app Pholo Lab.

Muchos pueden pensar que esta red social se inmiscuye en la privacidad de los usuarios y no les quito razón. Sin olvidar que, del mismo modo que cada uno es dueño de sus palabras y esclavo de sus silencios, también es responsable de su intimidad.

Es por ello que cuando la curiosidad cruza esa delgada línea que la relaciona con el cotilleo se nos antoja desdeñable. Yo, desde un punto de vista personal, me niego a que ese gusanillo interno, primo hermano de la solitaria, falte en mi ser. Estaría limitando mi hambre de conocimiento.

eins

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2 comentarios en “La curiosidad mató al gato al asomarse a Instagram

  1. ¡Buen trabajo Jesi! Me gusta el tono de tu discurso y comparto tu recelo en estos temas de redes sociales. La intimidad sobreexpuesta mata mi interés por conocer a esa persona, porque nada que es tan fácil de conseguir siento que merzca la pena. ¡Un abrazo!

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